Marca personal: el nuevo currículum vitae

Qué es una marca personal

Es uno o más signos distintivos que condensan el conjunto de cualidades personalísimas de cada persona, individualmente considerada.

La marca personal parte de la base de la persona, tal como indica su propio nombre. Es decir: sin persona no hay marca personal.

Una marca comercial puede existir sin estar vinculada a una persona; pero una marca personal no puede. La persona y sus cualidades personalísimas son requisitos imprescindibles para una marca personal.

La marca personal es el nuevo currículum vitae

La marca personal mide las llamadas ‘habilidades blandas’ o ‘soft skills’. A diferencia del currículum vitae, tradicionalmente concebido, que mide las llamadas ‘habilidades duras’ o ‘hard skills’.

  • Habilidades blandas’ aluden a cualidades personalísimas. Por ejemplo: la empatía, la inteligencia social, la habilidad para comunicar, la capacidad para trabajar en equipo, etc.
  • Habilidades duras’, hacen referencia a cualidades técnicas. Por ejemplo: un título de licenciatura universitaria, un título postgrado, un curso de ofimática, etc.

Hoy en día, la fuerza laboral se basa en grupos de trabajo. Es imprescindible para el éxito laboral que las distintas personas profesionales interactúen entre sí dentro de su grupo de trabajo. El éxito laboral se traduce en rentabilidad para la empresa o para el profesional independiente que colabora con otros profesionales.

Por muy buena que sea una manzana, si está podrida, ningún empresario en su sano juicio la metería en su ‘cesto de manzanas’ porque terminará pudriendo al resto de manzanas. En otras palabras, puede ser más rentable un trabajador con menor cualificación técnica pero que sepa trabajar en equipo y se adapte bien a esa dinámica que, en el caso contrario, un trabajador muy cualificado técnicamente que carezca de las ‘habilidades blandas’ necesarias para trabajar en equipo; afectando, así, directamente a la rentabilidad de la empresa.

Por todo esto, tiene sentido pensar que a cada día que pasa, gana en importancia la marca personal, porque mide y condensa fundamentalmente las ‘habilidades blandas’; que el tradicional currículum vitae en sentido canónico, porque mide y condensa esencialmente las ‘habilidades duras’.

El valor comercial de la marca personal

El signo distintivo, al ser percibido por clientes / consumidores, equivale a la imagen mental del conjunto de cualidades personalísimas en cada caso; y, por ello, también de la persona individualmente considerada.

Esto último, sin duda, tiene un gran valor comercial para las empresas. Sin ir más lejos permite atribuir cualidades personalísimas a objetos inertes que, como tales, carecen de ello por sí solos.

En la mente del consumidor todo es posible y esto lo saben bien, especialmente, las agencias de publicidad. Por ejemplo, podemos atribuir a una entidad financiera la solidez y solvencia de un tenista acostumbrado a las remontadas épicas; así como también trasladar la elegancia y sofisticación de un actor de Hollywood a un determinado café.

Una marca personal fuerte logrará influir en la percepción de los productos / servicios comercializados por parte del público: consumidores / clientes.

No hay nada mejor que una persona para avalar una actividad comercial. Especialmente, si dicha persona ocupa un lugar privilegiado en la mente emocional.

No hace mucho, las ‘habilidades duras’ eran muy escasas. Apenas había gente capaz de leer y escribir. En ese escenario, una licenciatura era muy valiosa prácticamente por sí sola. En cambio, hoy en día, abundan: casi todo el mundo sabe leer y escribir y, tiene uno o más títulos universitarios complementados con titulaciones postgrado: las ‘habilidades duras’ ya no son tan valiosas como lo fueron.

Si algo es escaso, es valioso. Si algo es abundante, no lo es. Incluso aunque se trate, irónicamente, del oxígeno que respiramos. Por ese motivo, los cantos rodados de un río no valen lo que un diamante. En ambos casos, se trata de piedras, pero no tienen el mismo valor.

Cómo proteger legalmente tu marca personal

Apostar por la protección legal tu marca personal es proteger valor comercial o, en otras palabras, una valiosa ventaja competitiva para tu empresa que, en última instancia, se traduce en rentabilidad.

No podemos registrar ‘una persona’ como marca porque una persona no es un objeto, sino un sujeto.  Sin embargo, uno o más signos distintivos que identifiquen a una persona en la mente de clientes / consumidores sí que pueden ser registrados como marca a todos los efectos legales.

Dichos signos distintivos, legalmente protegidos como marcas, concentran el conjunto de cualidades personalísimas a ojos del público.

Toda marca personal legalmente registrada está conectada, como por medio de un ‘hilo invisible’, a la persona física en la cual halla su origen. Por ello, es importante cuidar la esfera personal: porque, al estar conectadas, influye en el valor comercial de la marca. Tanto de manera positiva como de manera negativa.

Es interesante registrar legalmente la marca personal (o el signo/s distintivo/s de ésta) para, así, poder atribuirnos el monopolio legalmente garantizado sobre la su explotación comercial. Además, lo haremos en exclusiva e impidiendo a la competencia beneficiarse de ello.

Al hacer esto último, estaremos invirtiendo en la creación de un poderoso activo financiero intangible para nuestra empresa que, cuya misión esencial, es generar rentabilidad (directa / indirecta) por y para esta última en condiciones de ubicuidad: lo hará al mismo tiempo, en infinitos lugares y en infinitos momentos. Se traduce, pues, en:

  1. Omnipresencia
  2. Omnipotencia
  3. Rentabilidad para tu empresa.

En este artículo hablamos sobre cómo registrar legalmente una marca en España y en, este otro artículo, te contamos acerca del registro legal de una marca en Europa.